Hay momentos en los que el mundo Officine Mattio se cuenta mejor que con cualquier palabra. Basta con vivirlo.
Así nace Officine Mattio DNA, el nuevo proyecto dedicado a nuestros propietarios, pensado para llevarlos al centro de nuestro universo a través de experiencias que unen territorio, cultura, artesanía y ciclismo.
La primera edición toma su nombre de Triple Crown, distribuidor Officine Mattio en La Turbie, Francia, y etapa final de nuestro viaje: el lugar elegido para desvelar en primicia nuestra nueva bicicleta.
Pero antes de llegar a destino, había una historia que vivir.
En los orígenes de Officine Mattio
Todo empezó en Cuneo, en nuestra sede. Aquí nuestros propietarios entraron en el corazón de Officine Mattio: visitaron nuestros espacios, descubrieron el departamento de pintura y siguieron de cerca el proceso que transforma un cuadro en bruto en una bicicleta terminada.
Para completar la experiencia, nuestro CEO contó en persona nuestra historia: los orígenes, la visión y los valores que siguen guiando cada uno de nuestros proyectos.
Y entonces, nos pusimos en marcha.
Tres regiones. Cinco días. Un único viaje.
Cinco días sobre la bici, de Cuneo a la Costa Azul, atravesando territorios y paisajes distintos: las montañas del Piamonte, las colinas de las Langhe y el mar de Liguria, hasta llegar a Francia.
Cada etapa añadió un capítulo al viaje, hasta la llegada a La Turbie, donde a los participantes les aguardaba el momento más esperado.
The reveal
En destino, en Triple Crown, nuestros propietarios descubrieron en primicia la nueva Officine Mattio. Un momento exclusivo, reservado a quienes vivieron esta primera experiencia con nosotros.
La presentación fue también una ocasión para ver la artesanía tomar forma en directo. Durante el evento, un artista de AMANO pintó a mano uno de nuestros cuadros, convirtiendo la presentación en un encuentro entre diseño, artesanía y expresión artística.
Queremos que Officine Mattio DNA se convierta en un recorrido hecho de experiencias auténticas, accesos privilegiados y momentos para vivir juntos. Porque nuestro mundo no se acaba en una bicicleta: toma forma en las personas que lo comparten, en los lugares que recorremos y en las historias que construimos por el camino.
El primer capítulo está escrito. El viaje continúa.
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